Como ocurre cada año en la previa de Semana Santa, los precios del pescado vuelven a ubicarse en el centro de la escena, esta vez con aumentos de precios, algo que no se solo siente con la llegada de las Pascuas. Un reciente informe de la FULAS advierte que los aumentos actuales no se explican por el valor en origen, sino por la intermediación comercial. El relevamiento, realizado entre el 10 y el 28 de marzo en 364 comercios de todo el país —incluyendo supermercados, autoservicios y pescaderías—, concluye que el precio que paga el consumidor final se multiplicó a niveles "abismales" respecto del valor del pescado en puerto. De la banquina a la góndola: aumentos de hasta ocho veces. Según el estudio, el kilo de merluza fresca tiene un valor cercano a los $1.700 en puerto. La relación actual —1 a 3 entre puerto y mayorista, y 1 a 8 entre puerto y consumidor— representa la mayor distorsión registrada en la última década. "El aumento en puerto explica apenas el 13% del precio final", afirmó Raúl Cereseto, quien apuntó directamente a la "especulación comercial" como principal causa. Otras especies también se disparan. El fenómeno no se limita a la merluza. Otros productos muestran subas igual de contundentes: Salmón rosado: pasó de $14.000 en 2023 a $55.000 en 2026 (+292%). Rabas de calamar: de $5.000 a $30.000 en el mismo período (+500%). Estos incrementos consolidan la tendencia de encarecimiento sostenido del pescado en el mercado interno.
Los precios del pescado en Argentina aumentan ocho veces
Un informe de FULAS muestra que los precios del pescado en Argentina han alcanzado niveles "abismales" debido a la especulación comercial, no al valor en origen. Los precios de especies como la merluza y el salmón han aumentado cientos por ciento.